Tengo esa frase y esa voz metida en la cabeza todo el puto día.
"Volvemos en 5 minutos..."
Y ves una pantalla con un reloj descontando segundos.
"Volvemos en 30 segundos..."
De 30 segundos 5 los pasas mirando a la cuenta atrás.
"Volvemos en 30 segundos..."
Ya casi acaba el medio minuto y aparece ese reloj: 00:05... 00:04... 00:03... 00:02... 00:01... Grissom.
"Volvemos en 2 minutos..."
Esta es nueva! Lo tenía todo calculado: la de 30 segundos para hacer un río express y la de 5 minutos para mirar mis flotas del Ogame y el estado de la descarga de pelis frikas. Pero 2 minutos??
"Volvemos en 30 segundos..."
No me apetece echar otro río, aprovecharé para pensar en la cara de circunstancias de Grissom, viendo como capítulo a capítulo los guionistas siguen hundiendo la serie, y a él lo tratan como a un jubilado de lujo.
"..."
EH?! No dicen nada???!! Y mi amigo del cronómetro?? Si, es un hijodelagranputa, pero es NUESTRO hijodelagranputa!! Su ausencia es una sentencia (UGH!), son unos 20 minutos de horror publicitario, sin control, desatados, unleashed, sin alguien que ordene su fin,... es el caos total, la entropía televisiva... no me pueden hacer esto, no puedo hacer nada si no sé exactamente cuándo van a volver. Solo queda un minuto para saber quién mató al dueño de la carnicería y si me distraigo en la pantalla estará la cara de fumao de ese Horatio jamaicano que hace "Life".
Zappeo desconsolado, inundado en lágrimas y veo que en todas las cadenas tienen su cronómetro satánico y su propia voz. Tratan de formar parte de nuestras vidas, de entrar vía rectal en nuestros corazones, empezaron siendo uno y ahora son legión.
Es el fin. La invasión ha llegado, lo decía el fumador y nadie le hacía caso, solo Mulder y porque se zumbaba a su hermana.
Quizás es el final de nuestros días. Tan solo espero que el último ser humano sobre la Tierra (seguramente será Gorrolana, el guitarrista de Amaral) se gire mirando a cámara desafiante y diga:
Lo reconozco, me he vuelto un adicto a mi nueva Wii. Resulta algo extraño para un hardcoreta con tintes de graphics whorecomo yo rendirse a los encantos del cacharrito blanco, pero la realidad es que esa máquina destila amol.
Remontémonos unos pocos añitos. La Wii nació como la hermana retardedde la mal llamada next-gen de consolas. Algo así como la Infanta Elena de las consolas. La 360 estaba llamada a reinar ante el previsto, y luego confirmado, fracaso de la Play3, dejando la Wii como un entretenimiento anecdótico para japos pajilleros. Pero el tiempo ha pasado y hay que empezar a contar los cadáveres que han quedado en el campo de batalla, la primera gran batalla de consolas. La 360ha quedado en una evolución tirando a escasa de su predecesora, buenos gráficos, buenos juegos, pero todo bastante lejos de la gran revolución que anunciaba el término next-gen…, ah! y viéndose obligada a bajar el precio por debajo del de la Wii… aquí huele a cacota. Mientras tanto la Play3 se ha ido hundiendo en la miseria, y no ha sido tanto por la competencia como por la apresurada salida al mercado de un producto cargado de problemas desde el principio, incluyendo el abandono del mítico Ken Kutaragi(el padre del concepto Playstation), carísimo de producir y con cierto tufillo a producto inacabado, sacado solo para no perder el reinado que impuso Play2 ante la consola de Microsoft.
Curiosamente ante este panorama tan desolador para Sony, se produjo un golpe de efecto algo desconcertante al ganar la batalla paralela de los formatos de reproducción, su Blue-Ray contra el HD-DVD de Microsoft. El último zarpazo del oso moribundo, y menudo zarpazo!, dejando a Microsoft en bragas, vendiendo un reproductor de un formato para el que se han dejado de hacer películas. A eso sumamos problemas técnicos por sobrecalentamiento de la 360 y las relativas escasas ventas en Japón… total, dos monstruos que se han enzarzado en una lucha que ha dejado heridas graves en ambos.
Y mientras tanto la pequeña de Nintendo seguía a lo suyo, ajena a todo, y haciendo lo que ninguna de las otras pudo: ser realmente next-gen, revolucionando el mercado de los videojuegos, abriéndolo totalmente al gran público y con una sola idea: jugabilidad en estado puro y accesible a cualquier tipo de persona.
Sacrificar para ello calidad gráfica ante lo que eran capaz de hacer los dos maquinones de Sony y Microsoft era, a priori, una apuesta de riesgo y casi un suicidio ante el público hardcore. Dirigirse a un target de no-iniciados en el sectario mundo de los videojuegos pasó a ser la gran apuesta de Nintendo. Y les salió bien, joder si les salió bien. Mientras los hardcoretas mirábamos casi con desprecio los gráficos algo escasos de la blanquita y sus juegos de apariencia infantil, ésta iba captando cada vez más adeptos. De repente nos dimos cuenta de que el significado del next-gen no incluía palabras como anti-aliasing, motion blur, shaders, HDR,… bah! el significado real de la next-gen es la apertura del mundo del videojuego al vulgo, mucho más abierto a agitar un palo que a fliparse con iluminaciones en tiempo real y virguerías gráficas para enmascarar el mismo producto que se lleva haciendo hace una década y solo explotado realmente bien en contadísimas ocasiones.
Fue quizás con el sublime “Portal” cuando el hardcoreta se vio alienado de este tour de force gráfico para volver a las raíces del videojuego, la diversión en estado básico y primario. Los que jugamos por primera vez a aquellos arcaicos Ataris con palos y pelotas, y crecimos con los 16 colores de Spectrums, MSX y compañía, sabemos de qué hablamos. Toda una regresión que a algunos nos hizo mirar con otros ojos a la Wii.
Así, una vez metido en el wiimundo, puedo afirmar que la blanquita es todo un acierto. Tras una rapidísima adaptación al nuevo sistema de mando, jugar se convierte a una delicia, la inmersión e interactividad es brillante, solo el ver cómo abrir las puertas del Metroid Prime 3 ya hace esbozar una sonrisa, y pasarse una tarde de cachondeo con los conejitos locos del Rayman Raving Rabbids es puro descojone. Juegos de coches, de pistolas,… nada es nuevo, pero todo adquiere una nueva dimensión con el Wiimote.
Nunca repito un juego, de hecho ya es raro que acabe uno, tiene que ser muuuuy bueno o ser un Tomb Raider, para no romper mi tradición de acabarlos. Este último año he acabado cuatro, algo que rompe todas mis estadísticas y todos se me han hecho cortos, porque son gozadas absolutas.
Primero acabé el episodio dos de Half Life 2, luego su hermano bastardo y GOTY absoluto Portal, seguí con ese juego-película llamado Call of Duty 4: Modern Warfare, una absoluta barbaridad, y hace un par de semanas fue el descomunal Gears of War... bufffffff aun me sale espuma por la boca del festival peta-Locust que me he pegado. Queremos la película YA!! Pero por Diox, que no la hagan los mismos que van a hacer ese truño anunciado de vergüenza ajena que será "Dragon Ball".
Y ahora qué?, me dije mientras pegaba unos tiros con el Rainbow Six Vegas 2... sí, está bien, pero el motor deja algo que desear, demasiados tirones en mi viejo perolo, que ha soportado como un machote las fiestas de la espuma del GoW y los salvajes tiroteos en Medio Oriente del CoD4. Así que me ha dado por repetir el CoD4, algo que no recuerdo haber hecho nunca con un juego. De hecho pensaba que me aburriría, una vez caído el factor sorpresa (y aquí hay muchas), pero es que me tengo que rendir ante la evidencia de que la capacidad de inmersión se mantiene intacta, las sensaciones de que estás ahí, de qe te están sacudiendo por todos lados, de que estás en una película o en un combate real,... es trrrremendo. Si a eso añadimos que vas de un lado a otro del mundo cada 10 minutos, ahora eres un francotirador en alguna república balcánica y de golpe pasas a repartir estopa con los marines por Oriente Medio, sin casi darte cuenta estás en plena noche en un bombardero con infrarrojos soltando bombazos o petando antiaéreos a pleno día desde un helicóptero,... todo con la óptica de un espectáculo bestial, todo es acción en estado puro, balas, humo, bombazos, enemigos por todos lados, tus compañeros gritándote,... Tan solo los 15 primeros minutos de juego tras el entrenamiento son sencillamente insuperables: un asalto en un barco carguero en plena tormenta para pasar a unos títulos iniciales de crédito que ya quisieran la gran mayoría de películas.
Casi ná.
P.D: La foto es real, de la ciudad de Prypiat, Ucrania. Y si has jugado al CoD4 seguro que has soñado con esa puta noria jejejeje
Suena de fondo el “Everywhere” de Fleetwood Mac… no puedo evitar, cada vez que escucho a estos genios, viajar en el tiempo, sentir el olor a mar, el verano, el paso de la niñez a la adolescencia, el descubrimiento de un nuevo mundo, una nueva identidad y sobretodo una nueva forma de ver la vida. Han pasado muchos años, casi dos décadas, y como nos pasa a todos muchas cosas han cambiado desde entonces. Uno sigue aferrándose en una lucha cada vez más agotadora al sueño de la juventud eterna, al 18 til I die, quedando a la merced del viento en una tierra de nadie en un fuego cruzado entre la Soledad más desmoralizante y la Libertad más deliciosa.
Decía Nietzsche que si miras por mucho tiempo un abismo, el abismo también mira dentro de tí... claro que esto no es un blog de un puto emo y con un párrafo de reflexión ya hemos tenido bastante.
Además, "Everywhere" ya ha acabado, y sin ellos el mar no hele tan bien.
Se me hace un poco extraño hablar bien de una película protagonizada por Pierce Brosnan. A este tipo lo tenía bastante cruzado por sus interpretaciones de James Bond, en las que se limitaba a poner cara de chulopiscinas y a arrugar la frente. Era una versión metrosexual de aquel Roger Moore que dedicó una carrera entera a poner siempre la misma cara, claro que Roger Moore por alguna estúpida razón caía simpático y Brosnan no. Del sistema Moore me viene a la memoria una anécdota, en la que un periodista, aludiendo a su inexpresividad, le preguntaba con ironía qué hacía él para expresar alegría o cualquier otra emoción…
-“Levanto la ceja”, soltó el amigo Roger.
Volviendo a “Matador”, hay que empezar diciendo que es una comedieta baratilla de hace unos años, con tintes de humor negro y al chungo Pierce auto-parodiándose. Bien, no me gustan las comedias, ni el protagonista y la peli es casi una mierda pinchada en un palo... entonces… ¿por qué me gustó? Pues supongo que a veces los gustos también se ven influenciados por el estado de ánimo y la percepción de tu propio entorno. Y en este caso el hecho de cierta identificación y comprensión de los sentimientos del personaje me hicieron disfrutar la historieta más de lo que lo haría una persona “normal”.
La trama nos presenta a un asesino a sueldo, frío, sin escrúpulos y solitario, que un buen día entra en una crisis personal provocada por la soledad que él mismo se ha cuidado de mantener y, por qué no, de disfrutar. Este descenso anímico se ve potenciado por la aparición en escena de un tipo normal (Greg Kinnear), tirando a mediocre y gafe, su polo opuesto, con el que congenia y, a falta de otros candidatos, decide convertirlo en su único amigo. La típica extraña pareja de personajes opuestos está servida y, a partir de aquí todo va por derroteros más o menos predecibles.
Pero lo cojonudo del tema y volviendo a lo que comentaba de la percepción personal, tras esta tonterieta de peli se esconden un montón de reflexiones ya no solo sobre la soledad, sino también sobre la amistad, la búsqueda de la felicidad, la insatisfacción,… y sobretodo ciertos matices del personaje del asesino, un Brosnan (esta vez sí, excelente) que ha llegado a la madurez con el método Peter Pan de mantener una actitud ante la vida de un adolescente de 15 años, le gusta la vida fácil, sin ataduras sentimentales ni morales, no tiene problemas de vergüenza, se tira todo lo que se mueve y se pone cachondo con las teens. Obviamente eso choca con las normas sociales establecidas, que claramente dictan lo que debes hacer y cómo te tienes que comportar en cada etapa de tu edad. Romper esa reglamentación vital provoca que el individuo se vea automarginado, generalmente de forma voluntaria, consciente y rematadamente feliz, sobretodo viendo algunos pozos ajenos… pero la soledad es un buitre carroñero, al que vas alimentando para que sea tu aliado y no ataque en exceso, pero nunca deja de estar ahí, sobre tu hombro, aferrado y hambriento, dando picotazos cuando menos lo necesitas… y así lo vive nuestro protagonista.
En el fondo es la historia de un hombre sin amigos. Claro que no sé si es peor no haber tenido nunca amigos… o haberlos tenido y con el el tiempo verlos como simples conocidos.
La vida es extraña y cargada de casualidades aun más extrañas, amigos, debe ser por ello que a mí me gustó “Matador”… claro que también hay gente que le compra discos a Julieta Venegas. Tócate los huevos, eso sí que es una aberración.
Siguiendo con el especial dedicado a Lost, hoy pasaré a comentar el juego, llamado Lost: Via Domus, que ha salido para PC y supongo que alguna consola (ole! ole! que bien informado voy!).
Como es habitual en mí, le dediqué al testeo los mínimos 45 minutillos y algo más... Hacer un juego de Lost tiene varios pros y varios contras en su planteamiento. De entrada tenemos una buena cantidad de seguidores de la serie, que conocen al dedillo los personajes y la historia, pero por otro lado hay mucha gente que no la ha visto, incluso gente que prefiere "Los Serrano" o alguna otra cutrez del impresentable abanico de series españolas hechas para mayor gloria y defensa del profundismo absoluto y la caspa más rancia.
Centrándonos en el juego, hay que decir de entrada que está orientado exclusivamente a los seguidores de la serie, alguien que no la haya visto nunca se verá saludando a gente que no reconoce en una historia que no entiende. Y eso tiene su importancia, ya que se trata de una aventura en la que vas pululando por la isla hablando con la peña, al más viejo estilo de los clásicos Monkey Island, pero en versión coñacillo, además de estar toda la historia comprimida (por ejemplo, el humo negro ya aparece a los 10 minutos de juego).
Nuestro personaje es un tipo que no aparece en la serie, alguien que se ha quedado sin memoria y a partir del accidente del 815 de Oceanic debe desvelar su propia identidad, además de enfrentarse a los peligros de la isla y tratar con los personajes por todos conocidos. A los flans de Lost, el juego nos entra primero por los ojos, aparecemos en la isla, con los motores del avión aun en marcha amenazando explotar y pronto entramos en contacto con Kate, Jack, Locke,... el cuidado de los personajes y el entorno es excelente y coherente con lo conocido: Tienes que tratar con Sawyer para hacer intercambios de objetos, Jack es un tontolculo que solo sabe molestar,...
Hasta aquí bien, perfecto, la recreación es muy buena. Los problemas aparecen en el juego en sí y, en mi caso, en la predisposición del jugador. Me refiero a que nunca fui flan del mencionado Monkey Island y similares aventuras, a pesar de tener cienes de millardos de seguidores, como me consta alguno de los escasos lectores de este blog. Pero es que es un sistema de juego que me resulta cansino a matar, lo mío definitivamente es machacar cráneos alienígenas con Sepultura a toda caña mientras me aplasto latas de cerveza contra la frente. Pero aun así seguí con el testeo del juego, más por la gracia que me hacía que por diversión, porque fuera de la sorpresa inicial de sentirte AHÍ, diversión tiene poca.
Al juego le pondría dos graves inconvenientes, el primero es que cada minuto y medio el rollo se corta con innumerables paradas de carga de escena, y llega a ser desesperante, mucho más en un juego cuya principal gracia es la inmersión. El segundo error es que parece orientado ya no solo para el flan de Lost, sino para gente que juega poco, ya que notas como vas todo el rato casi sobre raíles, la libertad de acción es mínima y vas dirigido a lo que tienes que hacer. Creo que la gracia hubiera sido poder ir a nuestra bola, a explorar la isla por nuestra cuenta o con algún personaje a nuestra elección, sin duda eso hubiera cambiado todo.
Total, que entre los cortes de carga, los minijuegos de las fotos que son un peñazo y que ya vi que aquello no era lo mío, decidí que me estaba aburriendo y cerré el chiringuito. La conclusión es que no es un mal juego, de hecho está muy trabajado, pero algunos detalles son un lastre enorme. Estos y la escasez de libertad impiden que sea un juegazo. Una lástima.
Si hay algo que le guste a un motero vanidoso es tener fotos suyas rodando. Normalmente los moteros ególatras tenemos un montón de fotos con nuestras niñas cromadas, pero es más complicado tenerlas devorando asfalto. De una forma absolutamente casual hace un momento he encontrado un video de una concentración que se hizo el otro día, la Dofins 2008, en Pineda de Mar, donde se juntaron un montonazo de HDs (muchísimas más de las que esperaba) y se hizo una rutilla de exhibición por la costa, bajo un sol que te cagas en un día buenísimo.
Y mirando el video, me doy cuenta de que iba casi todo el rato al lado del de la cámara!!! aaaaaanda que no me ha hecho ilusión!!
Este es el video, soy el que va a la derecha del cámara, con una mochila y chupa negra con franja naranja, omnipresente a partir del minuto 2:36 jejejeje